Movió la ventisca la caja llena de mantas, esparciendo la fragancia de una vida inocente. Con las manitas al viento, hambriento, el bebé lloró. Su lamento deambuló por las calles, buscando unos oídos sensibles. Y quiso el azar que encontrara el corazón conmovido de la madre que lo había abandonado.
Jesús Mª Rodríguez Ojeda
Imagen: "Recien llegado"
Nicoletta Tomas Caravia, Madrid 1963

3 comentarios:
He tropezado con tu blog deambulando por ahí.
Tiene muy buena pinta.
Este microrrelato es sublime.
Me gusta escribir, auqnue lo tengo abandonado.
Enhorabuena por tu talento.
Muchas gracias, Menguante. Ánimo, yo también lo dejé bastante abandonado, pero me animé hace muy poquito abriendo este blog. Espero que te hayas tropezado con mi otro blog: Letras de Azahar. Está abierto a todo aquel que quiera enviarme sus textos ;)
Un saludo.
Sí, he llegado hasta el otro blog... quién sabe si algún día... :)
Gracias, un saludo!
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